Los sistemas embebidos son aquellos diseñados específicamente para una función en particular, pero, desarrollados bajo Hardware, Firmware y Software. Están optimizados para mejorar tamaño, costo, consumo, confiabilidad y desempeño.
A diferencia de las computadoras de escritorio y laptops, estos sistemas solucionan un problema específico y están dispersos en todos los ambientes posibles de la vida cotidiana.
El número de sistemas embebidos, desplegados en el mundo alcanza los 10.000 millones, una cifra que sigue creciendo día a día. Los sistemas embebidos no solo están desplegados en la industria, sino que afectan a cualquier faceta de nuestra vida, ya que gran cantidad de equipos de uso diario integran estos sistemas, como coches, ascensores, juguetes, etc.
Algunos ejemplos de sistemas embebidos podrían ser dispositivos como un taxímetro, un sistema de control de acceso, la electrónica que controla una máquina expendedora o el sistema de control de una fotocopiadora entre otras múltiples aplicaciones.
Un sistema embebido se caracteriza por dos funcionalidades:
Fiabilidad: Debe ser capaz de funcionar de manera ininterrumpida en modo desatendido.
Personalización: Debe posibilitar la modificación del sistema de acuerdo a las necesidades del proceso.
Los sistemas embebidos “simples” se basan en microcontroladores, que incluyen en un único chip: procesador, memoria, interfaces, conversores, timers, entre otros.

Para todo esto, es esencial usar módulos que ya vienen integrados en el microcontrolador, entre los cuales se destacan:
-ADC (conversor analógico-digital) utilizado por ejemplo para tomar la información de sensores.
-PWM (modulación por ancho de pulso) que permite variar la velocidad de motores.
-UART/I2C (protocolos de comunicación) que facilitan la comunicación con displays.
Entre las placas de desarrollo más utilizadas en los sistemas embebidos podemos encontrar: Arduino, ESP, PIC y Raspberry.




